Nacido en Munich, Daniel Müller-Schott comenzó a estudiar violonchelo con seis años. En 1992, con 15 años, ganó el Premio Chaikovsky de Moscú de jóvenes intérpretes siendo el ganador más joven de la competición de toda la historia.
El alemán (muniqués) Daniel Müller-Schott es un violonchelista joven, en auge y en alza, con sonido pleno y vigoroso, y un intérprete dotado de notable temperamento que, cuando la música así lo aconseja, sabe replegarse para que floten los caracteres intimistas o los líricos.
Su ejecución de todas la obras de los cinco discos que he vuelto a escuchar son impecables en lo técnico y muy musical. Posee un sonido pleno, grave y cálido, opulento, de tono inmaculado y fraseo elegantemente apasionado.
Se ajusta con naturalidad a las distintas estéticas que recorre en una discografía que se nos antoja ya de referencia. Adorna su fraseo, además, con un delicado vibrato que proyecta una sombra lánguida y soñadora sobre el torrente melódico que tiene a su disposición, pronunciando cada frase con convencimiento y tierno desgarro, vocalizando, declamando como un actor que quiere ser comprendido.
Por experiencias como descubrir intérpretes como él uno le da gracias a la vida por poder disfrutarlo. Desde este momento me he propuesto escucharle en vivo, mientras, unos días más le seguiré escuchando como si fuera para mí una obediencia debida.






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