El pasado jueves 15 de octubre, en el marco del Teatro Circo, dió comienzo el primer espectáculo de abono Lírico del Teatro Circo. Un abono que de entrada comenzaba con mal pie, pues se había caído del cartel uno de los espectáculos previstos: la ópera francesa Carmen de Georges Bizet. No sabemos si habrá más ópera en Albacete a lo largo de la primera parte del 2010, y si es así no comprendemos por qué no se ha incluido en el abono lírico actual.
Sin duda lo más atractivo de este raquítico abono era el recital de la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera. Este recital asimismo está integrado en un ciclo llamado “Voces por un Centenario” (?), cuya finalidad desconocemos, mezclando voces que entre sí no tienen ninguna afinidad. O si no vean la nómina de cantantes que lo integran: Jarabedepalo, Nancy Fabiola Herrera, Persefone, Ignacio Encinas, The Sunday Drivers, Víctor Manuel, Pasión Vega, José Ferrero, José Mercé y Diana Navarro.
De entrada nos pilló de sorpresa el programa anunciado del recital. Más bien parecía un recital de canción que propiamente de lírica. Las referencias que teníamos de esta cantante era su éxito en muchos teatros del mundo en un repertorio de opera y zarzuela, fundamentalmente, o por lo menos eso es lo que sus promotores han destacado de su biografía artística, con papeles tan diversos como importantes de los mejores compositores del género: Bizet, Verdi, Saint-Saens… Por lo tanto esperábamos un recital con las mejores páginas de éstos. Pues no, no sabemos si a la cantante no se le había advertido por parte de los organizadores que se trataba de un abono lírico, normalmente integrado por ópera y zarzuela o si es que la cantante impuso ese programa con la complacencia de quienes, habían decidido su programación en nuestra ciudad.
No todas las voces encuentran su medio ideal en obras en el género de la canción o del lied. Requiere una capacidad para llegar al público por la complicidad que se establece entre música y texto que no es fácil de conseguir. En el lado contrario encontramos a cantantes que no pueden llegar a expresar con intensidad el cúmulo de artificios y emociones que la ópera en escena requiere. Por eso existen voces, por fortuna, que se adaptan mejor a unos géneros que a otros.
Comenzar el recital con las canciones de Albéniz, que la cantante proyecta llevar al disco, le puede ayudar a ella antes de llevarlas al disco, o a musicólogos y oyentes especializados en este género, pero no al publico de una ciudad, interesado por escuchar obras de mayor enjundia. En idioma francés e inglés, sin la traducción de los textos, con errores en la edición del programa de mano y una dicción de francés e inglés poco clara hicieron que el oyente creyera que todas las canciones fueran una, dado, además, el poco contraste entre ellas.
El resto del programa, las “canciones negras” de Montsalvatge, las “majas dolorosas” de Granados y tres romanzas de zarzuela de Chapí, Chueca y Jiménez, estuvieron mejor planteadas, todas ellas en nuestro idioma, aunque a veces costara creerlo, pues de nuevo la dicción no permitió entender los textos, aunque sí disfrutar de mejores interpretaciones, más acordes con las posibilidades vocales de la cantante. Tuvo que terminar el programa oficial –de ahí lo de «lo mejor, después del final»–para que ofreciera dos bises con las páginas más famosas para la voz de mezzo de todo el repertorio operístico y pudiéramos admirar la gran calidad de esta voz. En estas páginas estuvo sorprendente, bien interpretadas, mejor la habanera de Carmen que el aria de Dalila, pero en definitiva se alzó como lo mejor del recital. Se oyeron comentarios de que la cantante tenía reservado un tercer bis, pero cantante y organizadores no tuvieron que haber dado lugar es a que éstas piezas no hubieran integrado en el programa y, en todo caso, haber dejado para los bises obras quizás más ligeras. Tendríamos que recordar que cantantes de alto nivel en nuestra ciudad se han entregado de tal manera que cada una de sus interpretaciones fueron jaleadas por sus atónitos oyentes, que aunque no hayan escuchado tan frecuentemente en vivo piezas maestras como éstas saben disfrutar de ellas cuando se les ofrecen con la calidad que merecen.
Un paso atrás en los aspectos organizativos. Un recital como el que hubiéramos deseado debería haber tenido además unas notas al programa con explicaciones sobre las obras y unos textos traducidos a nuestro idioma. Por lo que respecta al abono lírico. Se han dado muchos pasos atrás y no creo que sean solamente debidos a la crisis económica, o ésta está sirviendo como coartada de otra crisis. La programación musical de nuestra ciudad, en lo que respecta a música clásica, está a un nivel muy bajo. Deberíamos reflexionar sobre ello.