No he investigado si Juan Hidalgo es antepasado mío —ya me gustaría—:
sea así o no Juan Hidalgo fue el músico más notable de la corte española
a lo largo del siglo XVII. Se dedicó al teatro, componiendo primero
tonos humanos (una especie de arias) y canciones y, más tarde,
colaborando con el dramaturgo Pedro Calderón de la Barca en la obra
"Celos aun del aire matan" (1660), considerada la ópera más antigua de cuantas se conservan en España. De ahí su importancia histórica y cultural.
En 2014 se cumplió el cuarto centenario de su nacimiento, pero la
efeméride no dejó ningún legado en forma de grabación discográfica—los
españoles somos así—, por eso este disco, aun sin ser un monográfico,
viene ahora a reparar tamaña injusticia con este disco “Cantar de amor”,
en el que figuran tonos humanos del compositor madrileño. Todo ello,
con el sello de Fahmi Alqhai, quien además de dirigir al grupo La
Accademia del piacere y tocar la viola da gamba —excepcionalmente bien—
ha arreglado las piezas. Éste ha tenido el acierto de seleccionar para
este trabajo dos incomparables joyas de la producción de Hidalgo, cuales
son: "La noche tenebrosa" y "Esperar, sentir, morir" cuya ejecución
literalmente nos pone los vellos de punta. Pura emoción.
Mención
aparte y destacada para el tenor sevillano Juan Sancho. ¡Qué voz tan
bella! ¡Qué inteligentemente manejada! ¡Qué musicalidad!. ¡Qué
expresión!... es un verdadero especialista de la música vocal barroca
por adecuación vocal.
Este es un disco imprescindible: una lección
de historia de la cultura española y de arte musical barroco. No me
canso de escucharlo.
Una muestra de este "Cantar de Amor" es la
maravillosa letra de este tono humano —qué forma tan bella de nombrar
esta música— y cuya música es igualmente maravillosa en las manos de
estos músicos.
LA NOCHE TENEBROSA (de "Celos hacen estrellas" de Juan Vélez de Guevara)
La noche tenebrosa
que en sombras se dilata
y con luces de plata
no acierta a ser hermosa,
madre de la pereza,
en el descanso olvida la tristeza.
El triste enamorado,
que, ausente de su gloria,
teme que la memoria
su fineza ha olvidado,
y, aunque en ansias tropieza,
en el descanso olvida la tristeza.
El pajarillo amante
que de un ingrato olvido
halló en ajeno nido
las señas de inconstante,
aunque a gemir empieza,
en el descanso olvida la tristeza.
La fiera que, aunque calla
silvestres regocijos,
cuando pierde los hijos
sólo bramidos halla,
rendida su fiereza,
en el descanso olvida la tristeza.


107 sinfonías son muchas, pero 18 años es tiempo más que
suficiente para que en 2032, año del tricentenario del nacimiento de
Haydn, Il Giardino Armonico haya concluido su peregrinación por Europa,
interpretándolas y grabándolas para el sello alpha. Hasta la fecha se
han editado dos volumenes, el nº 1 está titulado como "La Pasione"
sobrenombre de la sinfonía nº 49, y el Vol 2, Il filosofo", por la
sinfonia nº 22.
No será la primera edición completa de las sinfonías
del padre de esta forma de arquitectura musical clásica. En cualquier
caso, la muestra del disco que acaba de inaugurar la colección, es más
que prometedora. Complementan a las sinfonías el ballet de Gluck "Don
Juan ou le festin de Pierre", contemporáneo de ellas. Una idea realmente
muy oportuna e interesante, formativamente hablando.
La edición no
tiene desperdicio, pues las notas se deben a un musicólogo importante, y
el libro incluye unas fotos maravillosas, encargadas en cada volumen a
un fotógrafo relevante, alguna de las cuales sirve para ilustrar la
portada. el diseño gráfico es imponente.
Técnicamente la grabación
es excelente, realizada en los míticos estudios Teldex de Berlín. La
interpretación, con instrumentos de época, es soberbia, deslumbrante,
contrastante... y extrae una gran cantidad de matices de esta música.
Como los músicos que siguen sus instrucciones poseen una técnica segura y
llevan muchos años tocando juntos el resultado no puede ser más que
sobresaliente. Todos los ingredientes para que Haydn nos acompañe todos
los años con las entregas de esta integral.

Al fin me enfrento a una música
distinta a la barroca, después de tanta música de este estilo escuchada
en los últimos meses. Antes del que ahora comento, del último alijo de
discos recibido, tengo pendiente uno dedicado a Bocherini, dos a
sinfonías de Haydn, otro de música romántica checa para violin, éste de
los cuartetos de Smetana y como no dos de música barroca: un Telemann
con Alexis Kosenko y el último grabado de Fahmi Alqhai, "El cantar de amor".
Al Pavel Haas Quartet le había escuchado prácticamente todo, pero fue
especialmente revelador su grabación dedicada a Janacek, Profofiev y
Dvorak. Pues bien, ahora han puesto toda su energía en los cuartetos de
música de Smetana. Cada uno de ellos es una piedra angular de la música
de cámara. Son obras personales, con un elemento autobiográfico fuerte.
El primer cuarteto, "De Mi Vida", es programático: "Quería expresar
musicalmente el curso de mi vida ... El Cuarteto No. 2 es de rabiosa
modernidad (como diría Cibrán Sierra Vázquez "casi protoexpresionista en
su estética sonora y su intensidad narrativa") y es el que más me ha
impresionado, por ser menos conocido para mí. Esta música suena en manos
de estos músicos excelentes de forma maravillosa: extrema, intensa,
conspicua, certera... es una auténtica delicia escucharles. Un nuevo
acierto del mítico sello Supraphon, con una edición excelente en cuanto a
diseño y sobre todo calidad técnica de la grabación.
Una entrevista con los miembros de este cuarteto:
Vivaldi y
Fabio Biondi aparecen indisolublemente unidos desde que el violinista
palermitano fundara, hace justo ahora 25 años, Europa Galante.
Para
conmemorarlo este disco que es muy importante pues recoge seis
bellisimos conciertos que escribiera el compositor en sus últimos
momentos, de ahí el subtitulo de "los conceritos del adios". Son
extremadamente virtuosísticos en la parte solista, porque si algo
buscaba siempre Vivaldi con esos
conciertos era impresionar a la audiencia. Biondi es una garantía cierta
cuando se trata de la música barroca italiana, pero mucho más si se
trata de Vivaldi. Le da pie a desplegar todo su arsenal de recursos y de
afectos. Y el grupo Europa Galante suena mejor que nunca, quizá porque
en ese fascinante firmamento vivaldiano es donde se siente más cómoda y
segura. Un disco de esos que conviene tener siempre a mano en nuestras
discotecas para recurrir a él una y otra vez, en la certeza de que jamás
dejará de emocionarnos. Imprescindible.