16 diciembre 2009

SOBERBIA CECILIA




CECILIA BARTOLI Obras de Porpora, Vinci, Leo, Graun, Broschi, Araia y Caldara. Il Giardino Armonico. Director musical y flautas: Giovanni Antonini. Auditorio de Murcia, 15 de diciembre. 20:30 h.
Excelente prestigio el alcanzado por la programación del Auditorio de Murcia en su ciclo de “Grandes Conciertos” al programar a Cecilia Bartoli, como uno de los pocos conciertos que la cantante dió en nuestro país.
Aún me pregunto como un concierto dedicado a un repertorio tan poco frecuente –el de los castratos– haya podido atraer al público para llenar las butacas de un Auditorio en donde siempre se suele encontrar entradas sin problemas, sobre todo para los no residentes en la ci
Creo que el delirio que despertó el concierto tiene más que ver con la fuerza interpretativa y la condición de animal escénico de la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli. Está más que comprobado que desde hace unas décadas los intérpretes gozan de una admiración popular muy superior a los creadores. Y lo que es innegable es que Bartoli arrasa.¿Por qué? Pues lisa y llanamente porque, además de sus condiciones de artista soberana, ha sabido adaptarse como nadie a las exigencias y condicionamientos de nuestro tiempo.
Comencé a escuchar el cocnierto en mi butaca de abono, pero enseguida me di cuenta de que el auditorio de Murcia no es el lugar adecuado para recitales líricos o para voces solistas. En algunas zonas la voz no se escucha con el volumen adecuado para percibir todos los detalles de la interpretación. Lo mismo decir de una orquesta de instrumentos originales de veinte músicos. Más adecuad habría sido una sala de cámara, pero cómo contentar al aficionado ávido de escuharla. Habría habido un tumulto a las puertas de una sala de menor capacidad. Por suerte alguién falló en las fila 3 del patio de butacas y en el intermedio procedí al realijamiento discreto. ¡Qué suerte! fue entonces cuando disfruté de lo que quedaba del concierto, que era mucho.
Al termimar no quería irme de la sala. Me hubiera encadenado a la butaca exigiendo para irme que la Bartoli me hubiera cantado un bis más.
Ha sido imposible resistirse a su exhibición de virtuosismo, a su apabullante dominio de las agilidades, a su facilidad melódica, a su vertiginoso control respiratorio, a su arrolladora simpatía, a su milagrosa capacidad de comunicación, a su despliegue pirotécnico de fuegos de artificio, a sus dosis de emoción contenida.
Parece mentira que uno de los recitales líricos de mayor duración real –pero dónde el paso del tiempo apenas se percibia– no baya caído en la monotonía después de las casi tres horas de concierto. Antonini y el grupo Il Giardino Armónico estuvieron a similiar altura, pero la reina, no nos engañemos, fue ella.

04 diciembre 2009

FASCINANTE JENUFA


Aun sin haber nada especial en la función –salvo la música de Janacek– me ha parecido una representación sensacional, como todas las óperas de Janacek que he escuchado en el Teatro Real, una de las mejores iniciativas que se hayan llevado a cabo desde su reinauguración. Todas las representaciones de las óperas de Janacek han sido éxitos absolutos y ésta no iba a ser menos.
Vocalmente Amanda Roocroft vaciló un poco en el primer acto pero en el segundo estuvo espléndida voz de timbre bello, homogénea en todas las tesituras, buena actriz. Los dos tenores, Nikolai Shukoff y Miroslav Dvorsky, estuvieron muy bien, sobre todo el que desempeño el papel de Laca. Pero la mejor de la noche fue Deborah Polaski, como Sacristana, voz de soprano dramática, a veces no homogénea o desigual, y con algún problema técnico de proyección, pero canto con una lectura de su personaje muy impresionante teatralmente por la matización de la psicología del personaje.
Ivor Bolton dirigió con mucha solvencia y salvo algún momento en el que flaqueó su concertación con los cantantes o otros en los que hacía falta una tímbrica más incisiva, estuvio bastante bien. Supo sacar de la poco virtuosa Sinfónica de Madrid un sonido admirable, aunque no en todas las familias de instrumentos como en los metales, algo pobres.
La puesta en escena fue otro de los aspectos que destacaron de esta representación. Era debida a Stéphane Braunschweig y supo ofrecer una puesta de concepto moderno, claustrofóbica como la trama argumental, con buena iluminacion y buena dirección de cantantes. Excelente el detalle del simbólico molino.
En fin una función redonda. Pleno de satisfacción.

31 octubre 2009

LOCURA DESORGANIZADA

Rossini: La Italiana en Argel. Dirección musical: Jesús López Cobos. Dirección de escena: Joan Font (Comediants). Orquesta Sinfónica de Madri. Reparto: Mustafà: Nicola Ulivieri. Isabella: Silvia Tro Santafé. Lindoro: David Alegret. Taddeo: Paolo Bordogna. Haly: Borja Quiza. Elvira: Eugenia Enguita. Zulma: Marifé Nogales.
Un Rossini desigual. La dirección musical de Jesús López Cobos le faltó chispa hasta el punto parecer estar fuera de estilo. Silvia Tró como Isabella estuvo correcta, estupenda en la línea de canto y con voz homogénea pero a su interpretación le faltó algo de chispa. El lindoro de Alegret fue muy pobre; voz temblona, demasiado pequeña, apurada en el registro agudo, aun tratándose de un tenor ligero. El Taddeo de Bordogna fue excelente y muy bien llevada su interpretación bufa. Cumplieron los secundarios.
La producción de Els Comediants estuvo en la línea de su aportación para Cenerentola liceísta –quizás demasiado–. De mucho colorido y un vestuario imposible. Pretenden ser tan originales que a veces colocan a los cantantes en posiciones imposibles como cantar dentro de una jaula.

15 octubre 2009

LO MEJOR, DESPUÉS DEL FINAL

El pasado jueves 15 de octubre, en el marco del Teatro Circo, dió comienzo el primer espectáculo de abono Lírico del Teatro Circo. Un abono que de entrada comenzaba con mal pie, pues se había caído del cartel uno de los espectáculos previstos: la ópera francesa Carmen de Georges Bizet. No sabemos si habrá más ópera en Albacete a lo largo de la primera parte del 2010, y si es así no comprendemos por qué no se ha incluido en el abono lírico actual.
Sin duda lo más atractivo de este raquítico abono era el recital de la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera. Este recital asimismo está integrado en un ciclo llamado “Voces por un Centenario” (?), cuya finalidad desconocemos, mezclando voces que entre sí no tienen ninguna afinidad. O si no vean la nómina de cantantes que lo integran: Jarabedepalo, Nancy Fabiola Herrera, Persefone, Ignacio Encinas, The Sunday Drivers, Víctor Manuel, Pasión Vega, José Ferrero, José Mercé y Diana Navarro.
De entrada nos pilló de sorpresa el programa anunciado del recital. Más bien parecía un recital de canción que propiamente de lírica. Las referencias que teníamos de esta cantante era su éxito en muchos teatros del mundo en un repertorio de opera y zarzuela, fundamentalmente, o por lo menos eso es lo que sus promotores han destacado de su biografía artística, con papeles tan diversos como importantes de los mejores compositores del género: Bizet, Verdi, Saint-Saens… Por lo tanto esperábamos un recital con las mejores páginas de éstos. Pues no, no sabemos si a la cantante no se le había advertido por parte de los organizadores que se trataba de un abono lírico, normalmente integrado por ópera y zarzuela o si es que la cantante impuso ese programa con la complacencia de quienes, habían decidido su programación en nuestra ciudad.
No todas las voces encuentran su medio ideal en obras en el género de la canción o del lied. Requiere una capacidad para llegar al público por la complicidad que se establece entre música y texto que no es fácil de conseguir. En el lado contrario encontramos a cantantes que no pueden llegar a expresar con intensidad el cúmulo de artificios y emociones que la ópera en escena requiere. Por eso existen voces, por fortuna, que se adaptan mejor a unos géneros que a otros.
Comenzar el recital con las canciones de Albéniz, que la cantante proyecta llevar al disco, le puede ayudar a ella antes de llevarlas al disco, o a musicólogos y oyentes especializados en este género, pero no al publico de una ciudad, interesado por escuchar obras de mayor enjundia. En idioma francés e inglés, sin la traducción de los textos, con errores en la edición del programa de mano y una dicción de francés e inglés poco clara hicieron que el oyente creyera que todas las canciones fueran una, dado, además, el poco contraste entre ellas.
El resto del programa, las “canciones negras” de Montsalvatge, las “majas dolorosas” de Granados y tres romanzas de zarzuela de Chapí, Chueca y Jiménez, estuvieron mejor planteadas, todas ellas en nuestro idioma, aunque a veces costara creerlo, pues de nuevo la dicción no permitió entender los textos, aunque sí disfrutar de mejores interpretaciones, más acordes con las posibilidades vocales de la cantante. Tuvo que terminar el programa oficial –de ahí lo de «lo mejor, después del final»–para que ofreciera dos bises con las páginas más famosas para la voz de mezzo de todo el repertorio operístico y pudiéramos admirar la gran calidad de esta voz. En estas páginas estuvo sorprendente, bien interpretadas, mejor la habanera de Carmen que el aria de Dalila, pero en definitiva se alzó como lo mejor del recital. Se oyeron comentarios de que la cantante tenía reservado un tercer bis, pero cantante y organizadores no tuvieron que haber dado lugar es a que éstas piezas no hubieran integrado en el programa y, en todo caso, haber dejado para los bises obras quizás más ligeras. Tendríamos que recordar que cantantes de alto nivel en nuestra ciudad se han entregado de tal manera que cada una de sus interpretaciones fueron jaleadas por sus atónitos oyentes, que aunque no hayan escuchado tan frecuentemente en vivo piezas maestras como éstas saben disfrutar de ellas cuando se les ofrecen con la calidad que merecen.
Un paso atrás en los aspectos organizativos. Un recital como el que hubiéramos deseado debería haber tenido además unas notas al programa con explicaciones sobre las obras y unos textos traducidos a nuestro idioma. Por lo que respecta al abono lírico. Se han dado muchos pasos atrás y no creo que sean solamente debidos a la crisis económica, o ésta está sirviendo como coartada de otra crisis. La programación musical de nuestra ciudad, en lo que respecta a música clásica, está a un nivel muy bajo. Deberíamos reflexionar sobre ello.

10 octubre 2009

EL VENDAVAL HOLANDÉS

ORQUESTA FILARMÓNICA DE ROTTERDAM. YANNICK NEZET SEGUIN, director. PIOTR ANDERSZEWSKI, piano Programa: Beethoven: Concierto para piano nº 1 / Malher: Novena sinfonía. 9/10/2009. Auditorio de Murcia

Buen comienzo para el Ciclo de Grandes Conciertos del Auditorio de Murcia. Un programa excelente con dos obras de estética dispar. La primera entre el clasicismo y el romanticismo y la segunda plenamente postromántica, podríamos decir.
Pero o importante, además de las obras escogidas fue la interpretación tan conmovedora y de gran calidad técnica que ofrecieron los músicos de la filarmónica de Rotterdam, la segunda de las ciudades holandesas, y da envidia que posean una orquesta de este nivel.
Portentoso el acercamiento del joven pianista polaco Piotr Anderszewski de pulsación segura, virtuosa y muy seguro de lo que quiere interpretar. Magnifico su concierto para piano de Beethoven y magnífica la compenetración y equilibrio de solista, orquesta y director.
La sinfonía 9ª de Maher es una de mis preferidas y es la que más he escuchado en disco y en directo. Es el testamento musical de su autor y siguiendo las buenas notas al programa de mano se entiende mucho mejor su sentido general.
La interpretación fue bellísima, intensa, con un cuarto movimiento soberbio.
Una velada prodigiosa.