28 febrero 2008

ESTRENO DE DON PASQUALE EN ALBACETE

El pasado jueves se puso en escena por primera vez en Albacete la ópera Don Pasquale de Donizetti, en una producción dirigida en lo escénico por Curro Carreres y en lo musical por José Luis Martínez, director de la Orquesta Sinfónica de Albacete; ésta sostuvo la parte musical y la Schola Cantorum –dirigida por José Badía– la coral.
Lo primero que reseñar es que pudimos disfrutar de una velada de ópera de gran interés, y por los resultados, de un éxito de todos sus intervinientes por diferentes y variadas razones. Era la primera vez que los conjuntos musicales albaceteños habían participado en un espectáculo operístico; y sólo ello, y tratándose de dos agrupaciones amateurs, es ya meritorio. La productora Telón acertó en elegir y llevar a escena con gran dignidad un título importante –aunque no ampliamente difundido entre el público neófito– del repertorio operístico. Importante también que se contara con uno de los cantantes locales más activo.
A tenor de lo visto y oído surge la reflexión de por qué no se repite periódicamente una producción de este tipo en nuestra ciudad utilizando los recursos musicales locales de los que se dispone, y encargando los restantes de forma externa. En el debe quizás proponer que toda la parte escénica fuera concebida y desarrollada por personas de nuestra ciudad. Todo ello apoyado por las administraciones locales y con patrocinios locales. Los resultados obtenidos son muy superiores a otras producciones habituales que se presentan en nuestra ciudad con títulos de mayor renombre pero con menores resultados musicales, a veces inaceptables; aunque también es cierto que han pasado por nuestra ciudad compañías estables de gran nivel que, en términos generales, han realizado mejores interpretaciones musical, vocal y escénica.
Dicho lo cual, analizamos la pasada representación que en todo momento se atuvo a lo esperado y que en general tuvo un buen nivel. Orquesta y coro cumplieron su misión supliendo con entusiasmo su falta de experiencia. La orquesta sonó poco matizada, demasiado fuerte, sin compartir el protagonismo con los cantantes, los cuales en muchas ocasiones quedaban rezagados con respecto a ella. El coro sonó poco empastado, quizás por estar acostumbrados a tener delante a su director. Los cantantes fueron lo mejor de la función: la soprano María Rey Joly, hizo una buena interpretación, algo gritona en ocasiones, pero buena como actriz. José Antonio López hizo también una muy completa interpretación de Malatesta, el mejor escénicamente, y bien vocalmente. Don Pasquale, interpretado por Carlos López, debería haber sido caracterizado como una persona mayor y más estrafalaria, aun así actuó mejor que cantó porque a su voz le falta frescura. José Ferrero defendió muy bien su papel, aunque un poco envarado en lo escénico; vocalmente estuvo bien salvando los apuros de su parte satisfactoriamente.
La puesta en escena a cargo de Curro Carreres, era original y novedosa, bien iluminada y muy cuidada, teniendo en cuenta que está pensada para ser girada por teatros de la región. Traslada la trama fuera de su lugar y época. De forma que las dependencias de un barco sirven para dar sentido a una acción que originalmente transcurre en el salón de la casa de Don Pasquale, la habitación de Norina y el jardín. Por ello quedan deslucidas las escenas de la firma del contrato nupcial –que aquí ocurre en la cafetería del barco–, la llegada de las compras a la casa de Don Pasquale –que se producen en el mismo lugar de antes–, y la escena del jardín de nuevo en la cubierta del barco que es la misma que la pensada como si Don Pasquale viviera en este lugar.

25 enero 2008

LOS JOVENES INTÉRPRETES RUSOS ENTUSIASMARON

Ilya Gringolts, violín y Vasily Petrenko, dirección, se alzaron como los verdaderos protagonistas del concierto que la NDR Radiophilarmonie Hannover, interpretaron en el Auditorio de Murcia el pasado 24 de enero con obras de Adams, Chaikovsky y Berlioz.
Atractiva la obra The Chairman Dances de John Adams, interpretada con una vitalidad asombrosa y con una convicción especial.
El concierto para violín entusiasmó por la interpretación del joven Ilya Gringolts, con una lectura en cierto sentido nueva, tanto por la agilidad en los tempi rápidos como la ensoñación evocadora en la canzonetta.
La “Fantástica” de Berlioz fue interpretada por la orquesta alemana de una forma soberbia en parte por la atenta y contagiosa inspiración de Petrenko. Dieron lo mejor de sí, y fue mucho. Los intérpretes de madera y metales nos parecieron excelentes y el empaque y empaste de la orquesta de gran altura. Tan sólo un pequeño pero. Las cuerdas agudas estaban en minoría respecto a las graves.