19 abril 2006

Franz Brüggen: cara y cruz en la SMR de Cuenca (o 2 en vez de 1)


El pasado día 15 y 16 de abril, la Semana de Música Religosa (SMR) de Cuenca contaba con la esperada actuación de la Orquesta del Siglo XVIII, el coro de Cámara de Holanda, dirigidos por Franz Brüggen. En el programa obras de Mozart: los motetes Ave Verum y Exultate Jubilate y la Gran Misa KV. 417, en el primer concierto (día 15) y la Misa de la Coronación (día 16), junto a la sinfonía nº 30 de Haydn.

Lo primero: las obras interpertadas en los dos conciertos podrían haberlo sido en uno solo, quitando alguna de las programadas o bien se podría haber completado el segundo de ellos, que fue excepcionalmente breve, a pesar de que fue el mejor.

Y he aquí la paradoja: si sólo se hubiese realizado en del sábado, hubiese sido decepcionante. No puedo dar crédito a que una orquesta sólida y de calidad, bajo la batuta de un director competente pudiera sonar de forma distinta en los dos conciertos. A tenor de lo escuchado en los dos días, el del sábado tuvo que ser una mala tarde, ya que el domingo la orquesta y coro sonaron mejor. Cosas de duendes. Pero lo que no es de recibo es viajar 300 km. para escuchar un concierto de tan sólo 40 min. Los organizadores deberían cuidar este detalle.

11 abril 2006

Excepcional interpretación de Dietrich Hensel en la Semana de Música Religiosa de Cuenca

Un amigo me decía es que difícil encontrar en la Semana algún concierto que sea simplemente vulgar. Nos tienen muy bien –o muy mal según se mire– acostumbrados el señor Moral, director artístico del Festival.

Lo de la pasada velada fue un recital de mucho mérito. Para no desentonar con la temática del festival se escogieron músicas no exactamente religiosas sino basadas en textos religiosos de Beethoven, Frank Martin, Milhaud y Dvorak. De cada autor un ciclo. El diseño del recital no podía ser más interesante.

Llamó la atención el ciclo de Fran Martín sobre Jugedman, un auténtico monólogo dramático en donde estuvo el mejor Hensel, incisivo, flexible, dramático, todo un produgio de recursos vocales puestos al servicio de la interpretación.

El pianista estuvo intachable. El marco, la iglesia de San Miguel, única para este tipo de conciertos que requiere la concentración y el recogimiento. Un lujo

09 abril 2006



La Deustche Kamerphilarmonie de Bremen y Lars Vogth en un magnífico concierto en Murcia

El Auditorio de Murcia está ofreciendo este año un magnífico ciclo sinfónico. Prueba de ello el concierto que ofrecieron estos artistas. El pianista sustituía a Helenne Grimaud a la que sólo conocía por los discos, pero después de haber escuchado a Vogt creo que salimos ganando. Es un especialista en Mozart y sus interpretaciones de los conciertos 20 y 23 de Mozart fueron maravillosas.

El programa comenzó con la sinfonía nº 102 “El redoble del tambor” de Haydn y en los primeros compases ya nos dimos cuenta de la maravilla de orquesta que era la Deustche Kamerphilarmonie de Bremen. La interpretación posterior del concierto 23 para piano de Mozart fue sublime. El idilio de Sigfrido con que dio comienzo la segunda parte continuó con el nivel de calidad de toda la velada: altísimo. Y para terminar el concierto para piano 20 de Mozart. Es uno de los momentos en los que no he tenido ganas de salir de la sala. Uno de los mejores conciertos que he escuchado en mi vida.

Para experiencias así bien vale ir a Murcia para escucharlas. Qué suerte haberlos odio.

LA NOVENA DE MAHLER EN CUENCA


Dentro del marco de la XLV Semana de Música Religiosa de Cuenca pude escuchar a la Orquesta Sinfónica de Berlín, dirigida por Eliau Inbal, esta impresionante sinfonía, la última que dejara completa el compositor. El marco del Auditorio conquense sirvió para que pudieramos disfrutar enormemente esta interpretación soberbiamente interpretada por una orquesta que se ha debido de renovar, a juzgar por la gran cantidad de jóvenes que ocupan sus atriles. Situado a tan sólo unos pocos metros del director, pude disfrutar de todos sus gestos para controlar tan imponente conjunto. Destaco del mismo, la cuerda grave, los metales (¡qué trompas!) y los solistas de madera (flauta y oboe). La dirección de Inbal la conocia por su grabación de Brillant con la integral de las sinfonías de Mahler, la oí antes y la estoy disfrutando después y estoy hondamente emocionado, pues la evoco constantemente. Como pudo llegar a emocionarme tanto esta interpretación.

Hasta el momento de acudir a este concierto me preguntaba a qué se debía el hecho de incluir esta sinfonía en el programa de este Festival dedicado a la música religiosa. Hoy al escribir estas líneas, al día siguiente de escucharla en directo, tengo la respuesta. El compositor estaba gravemente enfermo y debió intuir el final de su vida. Esta sinfonía es como su testamento y toda una experiencia para el oyente.

Me sobrecogió de la pasada velada los compases finales del cuarto movimiento, interpretados por Inbal con una sequedad extrema, que helaron los corazones de los oyentes, hasta el punto de que al final de la obra –en pianísimo– el director y el público guardaron unos segundos de silencio, un silencio sobrecogedor, en fin para sentirse afortunado de haber tenido las suerte de haberme dedicado a disfrutar de este arte.