09 abril 2006

LA NOVENA DE MAHLER EN CUENCA


Dentro del marco de la XLV Semana de Música Religiosa de Cuenca pude escuchar a la Orquesta Sinfónica de Berlín, dirigida por Eliau Inbal, esta impresionante sinfonía, la última que dejara completa el compositor. El marco del Auditorio conquense sirvió para que pudieramos disfrutar enormemente esta interpretación soberbiamente interpretada por una orquesta que se ha debido de renovar, a juzgar por la gran cantidad de jóvenes que ocupan sus atriles. Situado a tan sólo unos pocos metros del director, pude disfrutar de todos sus gestos para controlar tan imponente conjunto. Destaco del mismo, la cuerda grave, los metales (¡qué trompas!) y los solistas de madera (flauta y oboe). La dirección de Inbal la conocia por su grabación de Brillant con la integral de las sinfonías de Mahler, la oí antes y la estoy disfrutando después y estoy hondamente emocionado, pues la evoco constantemente. Como pudo llegar a emocionarme tanto esta interpretación.

Hasta el momento de acudir a este concierto me preguntaba a qué se debía el hecho de incluir esta sinfonía en el programa de este Festival dedicado a la música religiosa. Hoy al escribir estas líneas, al día siguiente de escucharla en directo, tengo la respuesta. El compositor estaba gravemente enfermo y debió intuir el final de su vida. Esta sinfonía es como su testamento y toda una experiencia para el oyente.

Me sobrecogió de la pasada velada los compases finales del cuarto movimiento, interpretados por Inbal con una sequedad extrema, que helaron los corazones de los oyentes, hasta el punto de que al final de la obra –en pianísimo– el director y el público guardaron unos segundos de silencio, un silencio sobrecogedor, en fin para sentirse afortunado de haber tenido las suerte de haberme dedicado a disfrutar de este arte.

No hay comentarios: