01 enero 2010

IMPERDIBLE VELADA MUSICAL

Recital de Susana Cordón, soprano y Aurelio Viribay, piano. Obras de Mozart, Haydn, Bellini, Puccini, Bizet, Gounod y Donizetti. Auditorio Municipal. 20:00. Organiza: AAAO y Ayuntaniento de Albacete.
La pasada fecha del 29 de diciembre será recordada de forma especial por los amigos de la ópera y la melomanía local que ocuparon de forma nutrida las butacas del Auditorio Municipal.
La ocasión la propiciaba dar colofón al II ciclo de Jóvenes Cantantes de Ópera “Ciudad de Albacete” que ha sido posible por la colaboración mutua entre la AAAO (Amigos de la Ópera) y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Albacete. El motivo: escuchar a Susana Cordón; una joven cantante que nos deslumbró en la representación de el Barbero de Sevilla en el papel de Berta en el coliseo madrileño, y que después ha seguido una notable peripecia musical en los géneros que le son afines: el oratorio, la zarzuela, la ópera y el recital.
El programa presentado albergaba el mejor de los pronósticos: era valiente, exigente, e inteligente: buscaba el deleite del público, cuestión de oficio. Ninguna cantante se atreve con un programa así si no está segura de superarlo ante el público. Todo Mozart en la primera parte; canciones y arias. Las canciones para introducirnos a la voz y el mundo de su autor para desplegarse después en las arias, de menor a mayor intensidad dramática. Todo mereció la pena, pero el aria de Donna Anna de Don Giovanni, nos dejó acongojados. Así es la ópera: hasta un fragmento (aria) desagregada de su contexto y ofrecida en toda su desnudez produce un enorme efecto emotivo.
El descanso era necesario para los músicos; también para el público. Ellos se preparaban para lo próximo, nosotros ya tarareábamos con regusto las últimas notas escuchadas.
En la segunda parte, como si la sala no hubiera alcanzado ya suficiente calor emocional, la cantante atacó seis arias de autores y estilos no afines, con concesiones al público, pirotécnicas, de las que hacen afición. A destacar en esta parte “Je dis, que rien ne m’épovante” de Carmen, absolutamente electrizante.
Susana Cordón es ya una cantante importante: tiene una buena técnica vocal que maneja con maestría y que le permite controlar el aliento, emitir con fuerza y colocación, frasear con musicalidad, planificar las dinámicas y tener muy buena dicción, además de poseer timbre y color atractivos. Pero además de cantar interpreta.
Aurelio Viribay acompañó a la cantante, no sólo ejecutó al piano. Interpretó su parte con atención a la cantante, sosteniéndola en lo musical con auténtico oficio; aparentemente de forma sencilla, pero de no haber estado ahí no hubiera sido lo mismo.
Como viene siendo ya habitual en los actos organizados por la AAAO, aunque no en los organizados por otras entidades, el acto contó con notas al programa, traducción simultánea de los textos cantados y grabación del recital.
Sin duda fue uno de los mejores recitales líricos escuchados en los últimos tiempos en nuestra ciudad, mejor incluso que otros organizados por entidades de mayores medios y con cantantes de mayor prestigio, aparentemente.

P.D.: Reivindicar que el Auditorio Municipal es susceptible de mejorar sus instalaciones y gestión. Es la mejor sala de conciertos de la ciudad con diferencia, la de mayor memoria musical histórica y encima la que menos dinero costó. Después de él vinieron el Teatro Circo y el Palacio de Congresos pero a nadie con responsabilidad se le ocurrió que ambos pudieran sonar bien.

Javier Hidalgo

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