02 junio 2006

REPASO A LA TEMPORADA LÍRICA 2005-2006 DE ALBACETE

Con la pasada representación de Rigoletto de Giuseppe Verdi, en el Teatro Circo, se dio por finalizada la que podríamos llamar 1ª temporada lírica de Albacete por el hecho intencionado de aglutinar una serie de espectáculos en forma de representación operística, de zarzuela, concierto o recital lírico. Añade valor a ello la importancia de algunos de los eventos con la participación de un artista de primer nivel, el estreno mundial de una obra de autor español contemporáneo, la existencia de una serie de actividades paralelas a las representaciones como conferencias, ediciones de programas de mano y la colaboración y asistencia técnica de la Asociación Albacetense de Amigos de la Ópera, fruto de un convenio de colaboración suscrito entre ésta y Cultural Albacete.

Oportuna ocasión para subrayar algo que he venido manteniendo desde hace tiempo: la necesidad del encuentro entre las administraciones públicas y la sociedad civil para el desarrollo cultural de calidad, sobre todo en ciudades como la nuestra con una escasa tradición e infraestructuras culturales poco consolidadas. Con ello no se apunta a que las administraciones cedan gestión y subvencionen por completo a asociaciones privadas –como ha ocurrido y sigue ocurriendo en algunos casos–, sino en crear marcos de colaboración con objetivos comunes relacionados con la política cultural de las ciudades, entre los que pueda estar la ayuda a alguna iniciativa cultural surgida de la sociedad civil y que merezca incluirse en los programas culturales de la ciudad. Por otro lado no se debe olvidar que nuestras administraciones culturales poseen organizaciones de gestión con escasos recursos, a veces obsoletas y nada especializadas, que se muestran poco adecuadas para el momento actual. Una mirada al futuro debería contemplar a mi juicio varios planos: por un lado el reforzamiento de las unidades de gestión; por otro, el incremento de los recursos económicos que propicien la mejora de la calidad de la oferta cultural y, finalmente, el aludido aquí de tender puentes entre administración y sociedad civil.

Conviene citar que los espectáculos de ópera que normalmente se programan en Albacete corresponden a un modelo pensado en la itinerancia de los espectáculos por teatros de nuestro país, bien sean concebidos en él o contratados fuera para ser montados en un día y desmontados después de la función, normalmente única. Ello dista de lo concebido por otros teatros –no necesariamente grandes–, el modelo llamado de "stagione" que hacen producciones propias, coproducciones con otros teatros o simplemente alquilan escenografías ya estrenadas contratando a los elencos artísticos necesarios, lo que reduce bastante los gastos de un espectáculo que siempre es caro y deficitario. El modelo primero –en el que se basa la programación de ópera en Albacete– restringe a unos márgenes estrechos la posibilidad de programación a lo existente en el "mercado". Este modelo –quizás el único viable por el momento– debe evolucionar a uno en el que la programación se base en la elección propia de las obras a programar, tal y como hacen otros teatros o asociaciones españoles parangonables.

El abono de la temporada lírica se inició con la representación de la ópera Don Chisciotte de Giovanni Paisiello (26 de noviembre), una interpretación discreta a cargo de la compañía Ópera Siglo XXI, que presentó una escenografía agradable y buena iluminación. En lo musical y vocal los resultados fueron peores sobre todo porque la orquesta era de circunstancias y por el escaso porte vocal de los intérpretes, la falta de cuadratura y ausencia del estilo "galante" que deben rezumar las obras de este periodo. Cercana en el tiempo la representación de otra obra lírica basada en El Quijote, la de Manuel García, que aunque se presentaba fuera de abono –era organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales–, tuvo un nivel artístico notable, más por la importancia de la recuperación que por los resultados artísticos, aun siendo mejores que los de la anterior. Un tercer "Quijote" se sumó a ellos –también fuera de abono– con la obra del compositor actual español Tomás Marco "El caballero de la triste figura", obra bien servida musical y escénicamente que asombró a muchos, sobre todo a aquellos que aún creen en la muerte del género después de Puccini y Strauss.

Nos las prometíamos felices al poder contar con unas "Bodas de Figaro" de Mozart a cargo de la Ópera de Cámara de Varsovia (29 de enero), que había frecuentado con acierto esta ciudad en varias ocasiones anteriores, pero esta vez ofrecieron una lectura por debajo de su nivel habitual. Sinceramente, hay que pensar en el futuro en propuestas alternativas de producción española distintas a las de los antiguamente llamados países del Este.

La tercera del abono (25 de febrero) estuvo dedicada a la zarzuela chica, con un programa doble integrado por Agua, azucarillos y aguardiente y El dúo de la africana, a cargo de una joven compañía en este género: Innova Lírica. Fue el peor espectáculo lírico que se haya visto en nuestra ciudad desde hace mucho tiempo. Impropio de una temporada de estas características y borrón en una programación que se precia de calidad.

Un concierto lírico dedicado al repertorio de coros y fragmentos orquestales de ópera fue incluido en el abono lírico y era esperado con interés por lo agradable que siempre suelen resultar para un público musical muy amplio –no sólo de ópera–, pero de nuevo la decepción fue importante. Los conjuntos –coro y orquesta– de la ópera Nacional de Bulgaria –nos cuesta trabajo creer que puedan presentar esta embajada musical por Europa, aunque dudamos que más bien pueda tratarse de una suplantación para hacer un bolo–, dieron una soberana lección de falta de preparación, dejando patente las carencias vocales del coro como las instrumentales de la orquesta. Los dos últimos espectáculos refuerzan la idea de la necesidad de tomar precauciones a la hora de programar. La más básica es la de ver y escuchar los espectáculos a contratar. Programar sobre catálogo trae estas sorpresas.

Finalizaba la temporada con el pasado 4 de mayo con un Rigoletto de Verdi –quinta del abono– en una producción del Auditorio de Torrent, la productora Sona y el Instituto Valenciano de la Música, y que contaba con el concurso de voces jóvenes españolas y la Orquesta y Coro de la Ciutat de Torrent, dirigidos todos por José Fabra, con una idea escénica de Juanjo Granda, ejecutada con pocos recursos e imaginación. La representación en lo musical y en lo vocal fue una sorpresa ya que esta obra del repertorio verdiano es muy exigente. Exigencias que fueron superadas con dignidad por cantantes e instrumentistas, la gran mayoría jóvenes.

Mención aparte merece destacar el recital lírico de ópera ofrecido por el tenor Juan Diego Florez el (5 de febrero). Su actuación en nuestra ciudad levantó expectación en todo el país y fuera de él, a tenor de la procedencia de los asistentes al recital, que por cierto no estuvo lleno. Fue sin duda el mejor acontecimiento musical de este género que ha ocurrido en nuestra ciudad en toda su historia. El recital fue inmortalizado gracias a la feliz idea de ser grabada ilegalmente por un aficionado que después la "colgó" en internet.

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