14 octubre 2013

Notas para un programa de mano de Cortos sobre el piano. Organizan Filmoteca y Diputación de Albacete

Chopin: el poeta del piano

Gran parte de la música que vais a escuchar en este acto fue compuesta por Chopin, un importantísimo compositor polaco que vivió entre 1810 y 1849. 

Si el piano es el instrumento romántico por excelencia se debe en gran parte a la aportación de Federico Chopin. Esto es de tal importancia que por ello ha pasado a la historia de la música y de la cultura.

Hijo de un maestro francés emigrado a Polonia, Chopin fue un niño prodigio que desde los seis años empezó a frecuentar los grandes salones de la aristocracia y la burguesía polacas, donde suscitó el asombro de los asistentes gracias a su sorprendente talento. De esa época datan también sus primeras incursiones en la composición.

En 1829 emprendió su carrera profesional como solista con una serie de conciertos en Viena. El fracaso de la revolución polaca de 1830 contra el poder ruso provocó su exilio en Francia, donde muy pronto se dio a conocer como pianista y compositor, hasta convertirse en el favorito de los grandes salones parisinos. En ellos conoció a algunos de los mejores compositores de su tiempo, y también, en 1836, a la que había de ser uno de el gran amor de su vida, la escritora George Sand. Por su índole novelesco y lo incompatible de los caracteres de uno y otro, su relación se ha prestado a infinidad de interpretaciones. Se separaron en 1847. Para entonces Chopin se hallaba gravemente afectado por la tuberculosis que apenas dos años más tarde lo llevaría a la tumba. En 1848 realizó aún una última gira de conciertos por Inglaterra y Escocia, que se saldó con un extraordinario éxito.

Toda la producción de Chopin está dirigida a su instrumento musical, el piano, del que fue un virtuoso incomparable. En sus composiciones hay mucho de la tradición clásica, de Mozart y Beethoven, y también algo de Bach, lo que dota a sus obras una envergadura técnica y formal que no se encuentra en otros compositores coetáneos.

La melodía de los operístas italianos, con Bellini en primer lugar, y el folclor de su tierra natal polaca, evidente en sus series de mazurcas y polonesas, son otras influencias que otorgan a su música su peculiar e inimitable fisonomía. Si bien en una primera etapa cultivó las formas clásicas (Sonata núm. 1, los dos conciertos para piano), a partir de mediados de la década de 1830 prefirió otras formas más libres y simples, como los impromptus, preludios, fantasías, scherzi y danzas. Sus poéticos nocturnos constituyen una excelente prueba de ello: de exquisito refinamiento expresivo, tienen una calidad lírica difícilmente explicable con palabras.

En The Magic piano, la primera de las películas del programa de este acto, tiene como banda sonora algunos estudios de Chopin, el primero de ellos es el estudio Op. 10, n.º 1 compuesto conocido con el nombre de “las escaleras”). Un estudio es una obra musical pensada para la enseñanza del piano. En este caso para practicar arpegios  y la apertura de la mano derecha. Su escritura es bastante simple pero armónicamente es de gran virtuosismo. Chopin agrupó este tipo de obras en dos grupos el el Op. 10 y otros en el Op. 26 (la palabra Op. significa “opus” traducido del latín obra y es la forma de catalogar las obras de los compositores por fecha de composición).

La otra pieza que sirve de banda sonora de The Magic piano es el estudio Op. 10 nº 7, lleva por nombre Toccata (para tocar) un tipo de música barroca para teclado en las cuales una mano y luego la otra, realizaban virtuosos pasajes en cascada con un acompañamiento de la otra mano.

En el corto Behind the scenes se sirve de nuevo de la música de Chopin. En este caso el estudio Op. 25, nº3 que recibió, no por parte de Chopin, el título secundario de “El caballero”, posiblemente debido al sonido de la pieza. El objeto principal de este estudio es el ritmo. Presenta cuatro voces diferenciadas que deben hacerse notar por el intérprete. Consiste en movimientos laterales de la mano, con floreos y refinamiento.

En el corto Paperpiano la banda sonora está basada en el estudio Op. 25, nº 7. Este estudio se diferencia de forma muy marcada de otros estudios de Chopin, pues se aleja del virtuosismo y se centra, en cambio, en la expresividad de las frases y en la perfección del sonido, en especial en la mano izquierda, que lleva la melodía en la mayor parte de la pieza. 

En el corto A la francesa, una visión de la corte de Versalles cuyos intérpretes son aves, se usa como música un fragmento de El burgués gentilhombre de Jean Baptiste Lully (1632-1687) fue un compositor francés de origen italiano, creador de la ópera francesa. Esta obra reproduce el género de la comedia-ballet a la perfección y es, en sí misma, una de las obras maestras del género en la que se aúnan los mejores comediantes y músicos de su tiempo.

En la película Papas hoy la música usada es el Estudio Op. 25, n.º 9, que es un estudio para piano que se le conoce por el título de “La mariposa”, y es una pieza muy tocada entre los pianistas de jazz y se interpreta a menudo con un toque de jazz o swing.

Por último en el corto Plink es Estudio Op. 10, n.º 4. el que le da sonido. Esta pieza se indica un tempo muy rápido y es uno de los estudios más difíciles de Chopin. En este caso, se centra en desarrollar la habilidad de poder hacer bien distinguible la melodía, que pasa continuamente de una mano a otra. También es conocido bajo el título de “Torrente”.

Todas las piezas de las películas —excepto A la francesa— han sido interpretadas por Lang Lang.

Lang Lang, la superestrella del piano actual

A un pianista en la cumbre se le dan por supuestas varias cosas. Virtuosismo, dominio de un abanico amplio del repertorio, personalidad, trascendencia, color, énfasis, tanto arrebato como templanza, sensibilidad extrema... Los intérpretes maduros suelen mostrar todas esas virtudes. Lang Lang también. Pero es que él tiene 26 años. ¿Qué será cuando cumpla 50?

Pues habrá que soñar con llegar a escuchar a este prodigio chino. Por ahora han disfrutado de su música en algunas ciudades de España pues ha ofrecido una gira por nuestro país.
Es un pianista mediatico, como lo puede ser un buen jugador de fútbol. Participó en la ceremonia de inauguración de la Olimpiada de Pekín. Viste de manera informal y en algunos de sus conciertos la escena es similar a los de las estrellas del pop-rock. 

Asusta e ilusiona a quienes aman el piano imaginar cuál será el límite de este chaval que quiso aprender a tocar el piano después de ver unos dibujos de Tom y Jerry por televisión. Llegó a la música afectado por una infección de oído. Pero ese pequeño percance no robó un ápice de su expresividad. Lang Lang no es un pianista ermitaño ni cerrado, todo lo contrario. Toca para la gente, para quien en cada momento le escucha. No para el más allá. Es de este mundo. Y eso le engrandece.

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