Aun me parece mentira que haya sucedido, pero fue real. El pasado miércoles pude asistir a un concierto de música barroca en una fecha poco frecuente, el 31 de julio a las 18:30 donde se interpretaron las cinco Piezas de clavecín en concierto de Rameau, en la magnífica sala del Centro Cultural de la Asunción, un lugar ideal para este tipo de música, mucho mejor que al aire libre como interpretaron recientemente en el Festival de Chinchilla, en versión para trío. Esta vez con el formato de cuarteto —¡como ganan estas obras con la participación de la flauta!— en un un concierto autoorganizado por La Reverencia, para “rodar” estas obras antes de interpretarlas en Santander y grabarlas próximamente, pues el próximo año se conmemorará el 250 aniversario de su muerte; convocados por las redes sociales y los medios de comunicación on-line y de papel, la velada me recordó —salvando las distancias— a los conciertos por suscripción de la época de Mozart y sucesores. El concierto fue grabado por el técnico de sonido Pascual D. Lorenzo González, otro personaje fundamental de la música en nuestra ciudad, pues ha grabado gran parte de los conciertos de música clásica en nuestra ciudad.
Con las Pièces de clavecin en concerts, Rameau va todavía más lejos en su profundización musical del clave al publicar en 1741 una colección compuesta por cinco conciertos en los que el clave dialoga con un violín, una flauta o un segundo violín o una viola de gamba. Esta experiencia nueva le fue sugerida por la colección publicada por Mondonville en 1737. Rameau, otorga al clave un papel dominante, mientras que los otros instrumentos se limitan a acompañarlo, llegando incluso a rebajar su intensidad sonora para no ensombrecerlo. El propio Rameau escribió un arreglo para clave solo de cuatro títulos de ese conjunto de dieciséis piezas: La Livri, L'Agaçante, La Timide y L'Indiscrète.
No sé por que se ha instalado en estos lares que el verano es época inoportuna para la alta cultura y se buscan subproductos como lecturas fáciles, música intrascendente, etc. El concierto del pasado miércoles desmonta esta estúpida concepción. Yo disfruté de lo lindo. Cualquier aficionado a la música lo hubiera hecho igual. Si además de buena música, la sala que es un edificio antiguo de gruesos muros, por tanto con fresco natural, con un programa único muy significativo musicalmente, servido con autenticidad, de museo musical diría, por los instrumentos utilizados —de la época—, y con la inspiración y entrega de músicos comprometidos, parece que su escucha se nos antoja poco menos que obligada para todos los aspirantes a músicos y para los que disfrutan con este tipo de música. Por tanto tomen nota de este detalle melómanos y programadores.
Existen nuy buenas grabaciones discográficas de estas obras. Conozco tres muy buenas grabaciones, todas ellas con instrumentos de época: dos para cuarteto, la antigua de Frans Brüggen, Sigiswald Kuijken, Wieland Kuijken y Gustav Leonhardt (1995), nada menos, un clásico de la discografía; y una más reciente, con mejor calidad de sonido que es la de Blandine Rannou, Valerie Balssa, Cathérine Girard y Emmanuel Balssa para el sello Zig Zag, (2001). La otra es para trío de clave, violin y viola a cargo de Trevor Pinnok y Rachel Podger y Jonathan Manson (2002) en Channel classic.
Personalmente tengo especial predilección por el Troisieme concert, y concretamente por las piezas La timide y los Tambourine I y II. Igualmente de sobrecogedora belleza La Cupis del Cinquieme concert. Todas ellas sonaron espléndidamente en las manos de los músicos de La Reverencia. Un conjunto que ya hace y está llamado a hacer más cosas importantes en este repertorio.
Como el grupo está liderado por el albaceteño Andrés Alberto Gomez Rueda se debería tener en cuenta su valor para que participara en la vida cultural de nuestra ciudad en actividades musicales significativas, por supuesto como intérprete, pero también quizás como organizador o asesor. ¿Por qué no un Festival de Música Antigua y/o Barroca?. Propongo.
Como el grupo está liderado por el albaceteño Andrés Alberto Gomez Rueda se debería tener en cuenta su valor para que participara en la vida cultural de nuestra ciudad en actividades musicales significativas, por supuesto como intérprete, pero también quizás como organizador o asesor. ¿Por qué no un Festival de Música Antigua y/o Barroca?. Propongo.

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